lunes, 14 de junio de 2010
BODAS DE ORO
50 años hace hoy día que dos seres se unieron con gozo
La esposa se llama María y Jesús se llama el esposo,
a felicitarlos he venido como tíos y hermanos
pues Dios los ha bendecido y él los guarde en sus manos.
Este hogar ha sido muy honrado yo lo reconozco muy bien,
por eso Dios les tiene preparado un lugar en la Nueva Jerusalén.
50 años de luchar con la familia y el trabajo
pero lo han hecho sin renegar y a so Dios los trajo.
Doce hijos recibieron con amor y sin descuido pues ese es un galardón
y a todos los tienen vivos, a mis primos yo les digo que,
que felices son ellos porque tienen sus padres vivos y de eso yo me glorío,
pues yo hace 20 años perdí a mi madre se durmió en sueño muy profundo
y hace 17 años perdí a mi padre y me quede solo en este mundo.
Mi esposa y mis hijos me acompañaban en tan tremendo dolor,
familiares y amigos nos visitaban y nos consolaban con su amor.
13 años habían pasado cuando un día encontré al Señor,
ahora todo ha cambiado porque el es mi salvador.
Desde entonces he vivido con Cristo en mi corazón
y a ellos se debe mi gozo en esta celebración,
con Dios estoy muy agradecido por encontrarme en esta reunión
y si a ustedes en algo les he ofendido por Dios, regálenme el pendón.
EN EL CEMENTERIO
Cuando voy al cementerio a ese lúgubre lugar
Me concentro a meditar sobre la muerte, el misterio,
que la materia ahí termina de eso todos conocemos
y el alma a donde va de eso si nadie sabemos.
Y cuando pienso en el dolor que muchos hemos sentido
por el ser que se nos ha ido a ese lúgubre lugar
vuelvo siempre a meditar y digo:
Oh Dios mío que solos se quedan los muertos.
Cuando veo alguna alondra que se allega a algún ciprés
me figuro que es un alma que añora su desventura,
que de dónde esta parado esta viendo la sepultura
dónde yacen sus despojos de ayer.
En fin yo no se que es lo que tienen
las flores de ese lugar,
pues cuando las mueve el viento
me parece verlas llorar.
ALABADO SEA DIOS
Oh Dios padre celestial padre amado
yo te amo señor con amor profundo,
pues vos quisiste que viniera al mundo,
para servirte con amor, oh padre venerado.
Gracias os doy señor, Por vuestra aquí esencia,
Pues vos quisiste que Cristo del tango me sacara,
Y permitiste que son su sangre el me lavara;
para llegar limpio señor a tu presencia.
Ahora padre, con amor y fervor yo os ruego
Por todos tus hijos que aun andan perdidos,
Que por Cristo vuestro hijo amado, ellos sean redimidos,
esto será ganancia espiritual padre, esto yo lo creo.
Cristo amado, vos pones en el camino al descarriado,
Darle luz, vida y amor a fin que reconozca tu grandeza,
pues por gracia vuestra, en él no habrá tristeza,
Porque tu con amor para siempre lo habéis liberado.
Al espíritu santo yo os ruego seas tú mi compañía,
Que me aparte de toda clase de tentaciones
pues ya se que el siempre oye mis oraciones,
Por eso yo le ruego, sea él siempre mi guía.
EL LLAMADO
A Dios hay que darle un amor profundo
Y solo a el hay que adorar
Cuando nos vallamos de este mundo
Todo esto se va a quedar
No hay que afanarse de veras
Por las cosas materiales
Las de este mundo son pasajeras
Y las de Dios son eternales
Jesús a todo les da su abrigo
Su amor no tiene comparación
Piensa en eso tú amigo
Y dale tu corazón.
Hermano que a la iglesia no vienes
Procura luego regresar
Piensa que en tu cuerpo tienes
Una alma que salvar
Hermano si estas caído
No te quedes en el fango
Vuelve luego de donde has salido
Que Jesús te esta esperando
A hermanos y amigos
Yo les pido con todo mi corazón
Que si en algo los he ofendido
Me concedan el perdón.
Ya esta para terminar
El año 89
Lo que nos ha venido a dejar
A toda la gente conmueve.
Este ano que esta pasando
Lo hemos sentido muy duro
A Dios le estamos rogando
que nos mande la paz en el futuro
Hoy difícil esta la vida
no se halla ni que hacer
pidámosle a Dios que nos bendiga
porque él todo lo puede hacer
Todo se esta terminando
sin duda esto es general
mucha gente esta emigrando
y quizás todo eso es emocional.
Dios quiera que este año 90
nos traiga un buen porvenir
pues todos tenemos la cuenta
que llevamos 10 años de sufrir.
La gente esta descuidada
solo esta pensando en vivir
debía estar preocupada
porque Cristo ya va a venir.
DIA DE LA MADRE
La madre es lo más sagrado
Que en este mundo tenemos
Y muchos las han despreciado
Sin pensar el error que cometemos.
Los hijos tenemos que meditar
Y tener a nuestros padres contentos
Porque a ellos se deben honrar
Así lo dice el 4to mandamiento.
Se ven rostros alegres y gozosos
Porque tienen sus madres vivas
También se oyen sollozos por
De los que las tenemos ya fallecidas.
La madre con angustia y anhelo
Siempre esta a cuidado del niño
Su atención es con mucho anhelo
Y lo contempla con cariño.
Al hijo no mucho hay que contemplar
Porque después hay desilusión
Porque se va mal acostumbrando
Y eso trae perdición.
Hay hijos que al crecer
se llenan de mucho orgullo
cuando la madre les da un que hacer
ellos dicen “eso no lo hago yo”, ese que hacer es suyo.
El mejor hijo fue Jesús
De todos los que en Edmundo han nacido
Y su muerte fue dura en la cruz
Con un mundo corrompido.
Cuando María lo recibió
En su vientre natural
Un ángel se lo anuncio
Que seria una obra espiritual.
José se vio disgustado
Pues a María no había conocido
Porque el no había sido informado
De lo que había acontecido.
Jesús se fue para el cielo
En un precioso día
Dejándonos el consuelo
Que pronto volvería.
El dijo solos no los dejare
En este mundo de dolor y llanto
Un consolador les mandare
Y mando el espíritu santo.
A los hermanos y amigos
Yo les quiero suplicar
Como también a las madres en su día
Que tomemos el ejemplo de Jesús, José y María.
KIUBO JOSÉ
Que Dios lo bendiga hermano
Con sus hijos y la iglesia
Y que le sostenga con su mano
Pues el tiene mucha nobleza
Que la providencia divina
De usted nunca se vaya a alejar
Y la estrella matutina
Ilumine este lugar
Dios le dio el saber
Para administrar su santo templo
Evangelizar es su deber
Y predicar con el buen ejemplo
Hoy es 30 de noviembre
A Dios le damos loor
Y a el hay que pedirle siempre
Que bendiga este pastor
Hoy es el día de él
La iglesia lo felicita
Y oremos porque siempre sea fiel
Y estamos en su fiesterita
Jesús fue el primer pastor
Que predicó con amor profundo
Y por eso con todo amor
Nos sacó de la oscuridad de este mundo.
Aquí con mucho amor
Y cerramos este evento con broche
Y todos los que estamos en la viña del Señor
Ninguno tiene reproche.
El pastor de aquí es un buen hombre
Y de todos muy querido
Félix tiene por nombre
Y González por apellido.
“El pastor es el vocero
del mensaje celestial,
y Dios un brillante lucero
de un precioso manantial.
CONCEPCIÓN
NUESTRA CONVENCIÓN
Todas las iglesias que se han reunido
A esta hermosa convención
Dios nuestro Señor la ha dirigido
Para darles su bendición.
Esta iglesia es la anfitriona
De tan grande y hermoso evento
Desde la enseñanza de Dios se pregona
Y por eso El está muy contento.
Sigamos adelante hermanos
Con un amor muy profundo
Pues todos los que en Cristo estamos
No tenemos que ver con este mundo.
Este mundo está muy travieso
La tentación lo tiene agarrado
Pues todos saben eso
Y muchos se han descuidado.
Padre amado yo admiro tu paciencia
Permitiste que Cristo del fango me sacara
Para llegar limpio un día a tu presencia
Y con su sangre preciosa Él me lavara.
Jesús tu puedes llamar al descarriado
darle luz y que reconozca tu grandeza
pues hoy anda triste y desconsolado
pero al reconciliarse no habrá en él tristeza.
Jesús a ti te Crucificaron
En un pesado madero
Pero después se arrepintieron
Y dijeron, este era el Hijo del Dios verdadero.
Un encuentro feliz hemos tenido
Todos los que hemos creído en Cristo
De su enseñanza hemos a prendido
Y por eso todos estamos listos.
Dios mío y Señor amado
Yo te ruego con un amor profundo
Que todos los que en ti hemos confiado
No nos dejes solos en este mundo.
Estas fiestas de convenciones
No son solo para alegría
Sino que para que todos los corazones
Se sientan en buena armonía.
Señor guarda a los que han venido
A esta hermosa convención
Bendice a los que no han podido
Y danos a todos una plena salvación.
Con nosotros está el Espíritu Santo
Y a él van nuestras oraciones
Del cielo bajo el aposento alto
Y nos libra de todas las tentaciones
Ahorita me voy a despedir
Con mucha alegría y emoción
Y a todos les quiero decir
Que si en algo me he equivocado,
me regale el perdón.
MI DESVENTURA
Decía un hijo yo soy desventurado
Porque me ha abandonado mi madre
Y me siento menospreciado
Por no conocer a mi padre
Así como ese hay muchos
Que no tienen ningún consuelo.
A las madres en su día
Yo las quiero felicitar
Porque tienen mucha melodía
Para sus hijos arrullar
Madres con su infinita ternura
A sus hijos acarician
Con sus besos de dulzura
Y con sus brazos nos cobijan.
MI DOLOR
Hace 17 años que mi madre
Se fue de este mundo
Pues Dios me la quito
Y se la llevo al cielo
Mi dolor fue grande y profundo,
Por eso hoy encuentro en Jesús consuelo.
Hoy es el día de las madres
Y yo las quiero felicitar
Pues son más amorosas que los padres
Y eso nadie lo puede negar
Son las madres muy queridas
Y algunos hijos les dan regalos
Algunas son aborrecidas
Por algunos hijos malos.
Las madres nos dan el ser
Y nos consuelan con amor
Y el deber del hijo al crecer
Es contemplarla con amor.
Les doy la bienvenida
A este templo muy querido
Y todos así regocijarnos
Del amor de Cristo obtenido
La madre es lo más sagrado
Y más hermoso que la luna
Por eso el hijo no debe ser descuidado
Porque madre tan solo hay una.
AL NIÑO JESÚS
Esta noche de diciembre
Deseamos conmemorar
La venida del Mesías
A esta tierra a morar.
A los niños de esta iglesia
Queremos felicitar
Por su esfuerzo que han hecho en las clases
Para su beneficio citar.
La preparación que ellos tienen
Pronto les servirá
En el transcurso de su vida
Siempre El Señor los guiará.
Estos niños son los más bellos
Que tiene esta población
Y si nosotros no nos hacemos como ellos
No conseguiremos el perdón.
Luchemos hermanos con anhelo
Los días de nuestra vida
Para irnos con Cristo al cielo
Pues se aproxima su venida.
Más si el próximo año seguimos con vida
Al cielo elevo una oración
Que nos mantengamos vivos en Cristo
Y así hermanos… lograremos la salvación-
martes, 8 de junio de 2010
EL CHILIPUCO
Ésta era una vez, un hombre muy rico que vivía en un poblado a la orilla del lago. El hombre vivía muy feliz con su familia, tenía una casa grande con jardines, tenía sus mozos para el trabajo y muchas propiedades. Este señor tenía un hijo y también era dueño de mucho ganado. Todo era felicidad. Pero, había algo que no le permitía ser completamente feliz. Cada semana, por las noches como a la oración antes de anochecer, llegaba una serpiente hambrienta que le pedía al hombre su comida. Cuando la serpiente llegaba, siempre se dirigía al hombre diciéndole: “la vida o el novillo”, cada vez que llegaba esta serpiente tenía que entregarle un animal para que se lo comiera. De esta manera, poco a poco el hombre fue acabando su ganado, hasta que se quedó sin nada.
Este hombre también tenía un hijo, le decían “el niño”, y este hijo tenía un novillo llamado chilipuco, que su padrino se lo había regalado. El niño le tenía mucho cariño al chilipuco, todos los días jugaba con él y lo acariciaba para que se hiciera más dócil. Pero llegó un día que ya no tenían más ganado, todos los animales se los había comido la serpiente, el hombre quedó pobre, casi en la miseria a causa del monstruo. La serpiente le daba a elegir entre su vida o la de una de sus reses, cada día el hombre daba una res para mantener a la serpiente y así preservar su vida.
Cuando el padre del niño terminó con todo su ganado, el niño conversó con Chilipuco, diciéndole que no sabía qué hacer porque todos los animales de su papá ya se habían terminado, que solo él quedaba. Y que si esa noche no le daban comida a la serpiente, entonces se los comería a ellos. Entonces Chilipuco, le dijo: no te preocupes niño, cuando la serpiente venga dile que sí le darán comida, y me pones a mí para que me coma. El niño se puso triste al oír la propuesta de su chilipuco, le decía: no, no, chilipuco como crees que yo voy a permitir que te coma, no me pidas eso. Prefiero que nos coma a nosotros. El chilipuco le respondió: no tenemos alternativa la serpiente ya va a venir, pero tú tienes que decirle que se coma solo la carne, el cuero no, por ningún motivo permitas que se coma mi cuero. Así lo hicieron. Cuando el animal llegó, y dijo: “La vida o el novillo”, la carne menos el cuero, —dijo el niño—. La serpiente hambrienta como estaba, le dijo: no importa, lo que quiero es comer. Entonces se abalanzó sobre el chilipuco y se comió solo la carne así como lo habían pactado.
Antes de morir, el chilipuco le había dicho al niño que cuando él muriera del cuero mandara a hacer un pial y que lo guardara. Cuando él lo necesitara hiciera lo que debía y luego dijera “sóquelo chilipuco”. La siguiente vez que volvió la serpiente por su cena, tampoco tenían nada para darle comida, ahora ya no tenían ni al chilipuco. Esta vez no sabían qué hacer. Estaban desesperados. Allí el niño recordó lo que el chilipuco le había dicho antes de morir, por eso cuando la serpiente llegó de nuevo y dijo: “la vida o el novillo”. El niño se quedó pensando muy preocupado, y luego pensó, de todos modos este animal ahora nos va a comer a nosotros. Pero bueno, voy a intentar a ver qué pasa.
El animal desesperado por el hambre que tenía, repitió de nuevo “la vida o el novillo”, el niño continuaba preocupado sin saber qué hacer, luego de unos minutos respondió “ni la vida ni el novillo, sóquelo chilipuco”. Y lanzó el pial sobre el cuello de la serpiente. EL chilipuco era un animal encantado y cuando murió el encanto quedo en el cuero con la finalidad de salvar la vida del niño y de su familia. Debido a esta magia que ahora estaba guardada en el pial, este cayó justo en el cuello del animal, el cual se escurrió hasta asfixiar y ahogar la serpiente, muriendo en el instante.
De esta manera, la familia quedó liberada de tan terrible amenaza. De allí en adelante vivieron felices y trabajando para recuperar todo el daño ocasionado por el monstruo. Y después que ellos quedaron felices, me vine yo.
Blanca Irma Rodríguez de la memoria de Félix Antonio Rodríguez.
EL TONTO Y LA PRINCESA
Esta era una vez, un rey que tenía una hija muy linda. Esta princesa tenía la característica de tener un lunar en la pierna arriba de la rodilla. Este lunar era único, era un lunar precioso porque era “bien redondito y con anillos de colores”. El rey estaba encantado del lunar de su hija. Pero nadie en el reino sabía quela princesa tenía ese lunar. Hay que recordar que antes los vestidos se usaban largo.
El rey muy presumido de los encantos de su hija, mandó pregonar en todo su reino que aquél que adivinara lo que su hija tenía en su pierna, se casaría con ella.
Todos en el reino escucharon y se interesaron por la tan buena oferta. A partir de ese momento, empezó en el palacio todo el desfile de reyes, príncipes y caballeros tratando de adivinar el asertijo. Pero además también llegaba gente común que interesados por obtener la mano de la princesa querían conocerla para poder adivinar lo que ella escondía.
Muchos solicitaban audiencia al rey para hacer sus adivinanzas. Por su parte el rey pacientemente escuchaba a todos los que llegaban, a veces desde tierras muy lejanas con la esperanza de tener suerte.
En la misma ciudad, bastante cerca del Palacio donde vivía la princesa, vivía una mujer que tenía un hijo. Este joven era bien conocido en el lugar y le decían el tonto. Pero la verdad, que el joven era muy inteligente, de tonto no tenía nada. En una ocasión cuando la princesa salió del palacio para ir al río a tomar un baño, él se escondió para poderla ver caminando al río. Cuando la vio se impresionó por su belleza, quedando profundamente enamorado de ella.
Un día, le dice el “tonto” a su madre, “madre, regálame un tunco”, -si hijo si los tuncos son tuyos- respondió la madre. No madre. Yo no digo así. Yo quiero que me des un tunco. Si hijo si son tuyos los tuncos. Al final el tonto le explicó a la madre que quería el tunco para ir a visitar a la princesa y llevárselo de regalo, -y ya verás madre como me caso con la princesa-.
La madre se preocupó al ver el entusiasmo de su hijo. Le dijo: Ayyy hijo, como dices; que te vas a casar con la princesa, si tu eres muy tontito, la princesa no se va a querer casar contigo. El rey quiere para ella un príncipe o un rey de esos que vienen a verla.
Mamá confíe en mí, deme el tunquito y ya verá si me caso con la princesa. Tanto insistió el joven, que su madre accedió, a sabiendas que perdería el cerdo, pero como era el deseo del hijo, la madre se lo dio. El muchacho, cuando la madre le respondió que si se lo daría, se alegró y le decía, de verdad madre, me darás el tunco. Sí le respondió la madre.
Al día siguiente, al amanecer el joven se levantó desde muy temprano, se le veía muy animado, contento. Se dio un baño, se puso su mejor ropa, su sombrero, sus zapatos y cuando ya estuvo listo, amarró el cerdo, se despidió de su madre y se puso en camino. Cuando llegó al palacio, los guardias le pregutaron ¿Qué quieres?... quiero ver a la princesa. Ella no puede recibirte, vete.
El joven insistió y les decía, aquí traigo este cerdito es para la princesa, los guardias le decían está bien, puedes dejar el cerdito aquí y nosotros se lo entregamos a la princesa. No, les decía él, porque tengo que darselo personalmente. Al fin de tanto insistir, le avisaron a la princesa que en la puerta del palacio estaba un joven que insistía en entregarle un regalo personalmente.
Al oir esto, la princesa fue a ver de qué se trataba. Lo saludó, lo pasó adelante y se quedaron conversando un poco. Luego el tonto le dijo a la princesa que le entregaba el cerdo, si se descubría la pierna en su presencia. Desde luego que la princesa le dijo que no, que eso no lo podía hacer. El tonto insistió, y le decía pero porqué, que mal puedo hacele yo a una princesa. Por lo menos enséñeme un “jeme” arriba de la rodilla. La princesa no quería hacerlo, pero fue tanta la insistencia del tonto que finalmente accedió y le mostró su pierna hasta la altura de un jeme arriba de la rodilla.
El tonto observó lenta y detalladamente la pierna de la princesa y no vio nada. Muy triste y desconsolado le entregó el cerdo y se fue para la casa. Al llegar a la casa, su madre lo esperaba impacientemente, al verlo llegar corrió a encontrarlo y preguntarle como le había ido. El tonto le respondió que mal, porque no había logrado lo que quería. Su madre triste, por su hijo y triste por la pérdida del cerdo, le dijo: ya viste que te dije, no lograste lo que querías y ahora hasta perdimos el tunco.
Al día siguiente:… Mamá, deme otro tunco. Quéeee, si deme otro tunquito, voy a ir otra vez a ver a la princesa, y esta vez sí mamá, me caso con la princesa. No hijo, no podemos, ellos tienen mucho dinero y nosotros no tenemos nada y ahora nos vamos a quedar hasta sin los tuncos. Siii... madre pero ya verá como me caso con la princesa. Tanto insistío el hijo, que la madre accedió a que se llevara el otro tunco. El joven estaba felíz, ahora sí, decía el joven para sí mismo, me casaré con la princesa. Cuando llegó al palacio los guardias ya lo conocían, bueno y aquí vienes de nuevo con otro tunco, le dijeron. Sí respondió él y quiero ver a la princesa.
Los guardias insistieron en que les dejara el cerdito que ellos lo entregarían, pero el joven no accedió, hasta que llegó la princesa. Empezó la conversación y después él le dijo que sí le daría este otro cerdito si le mostaba un poquito más arriba de lo que le había mostrado el día anterior. Esta historia se repitió durante unos días más. La madre del jóven estaba enojada porque le había acabado los cerdos, que eran su única subsistencia.
Fíjate le decía, ya te acabaste todos los cerdos y no lograste casarte con la princesa y ahora no tenemos ni para comer. No se preocupe madre, ya verá que sí me caso con la princesa. Mañana ire a verla y le llevaré el último cerdo que nos queda, y verá que si me caso. Al día siguiente como de costumbre, se levantó bien temprano, alegre, cantando y preparándose para salir. Luego, amarró el último cerdo que quedaba, se despidió de su madre y se fue camino al palacio.
Desde luego, la guardia del palacio ya no querían ni verlo, le decían que se fuera, que la princesa no lo quería recibir, que ella ya no quería cerdos. La insistencia del tonto hizo una vez más que la princesa fuera a recibirlo. Una vez allí, él le dijo que le entregaría su último tunquito pero que tenía que descubrirse lo que le quedaba de la pierna sin descubrir. La princesa se preocupó porque justo en esa parte es donde ella tenía el tan codiciado secreto, se trataba de un colorido y bello lunar. Como siempre ella se negó, no quería descubrirse esa parte de la pierna, pero él insistió tanto que le dijo: “Qué miedo puede tener una princesa de un pobre tonto como yo”. Por su parte la princesa pensó, “este tonto no va a recordar exactamente como es el lunar ni los colores”, entonces se descubrió la pierna. En el acto, el joven vio detenidamente todos los detalles de la pierna y observó la belleza de los colores del lunar, los grabó bien en su memoria, luego le entregó el cerdito a la princesa, se despidió de ella y se fue a casa.
Los guardias se burlaban de él y le decía que como iba a hacerle cuando ya no tuviera tuncos. En su casa, su madre impaciente lo esperaba. Qué pasó hijo, que pasó. Ahora sí madre, ahora sí, que me caso con la princesa. Ahora madre vaya a ver al rey y dígales que su hijo quiere una audiencia para adivinar lo que su hija tiene en la pierna, y ya verá madre que me caso con la princesa. Así lo hizo la madre, al siguiente día muy temprano fue al palacio a pedirle audiencia al rey para su hijo.
Llegó el día indicado para la audiencia. En el palacio había tranquilidad y desdén porque ya habían defilado todos los principes y reyes y gente de la nobleza intentando descubrir el secreto de la princesa, pero nadie lo había logrado. Cuando el tonto llegó, el rey inmediatamente le pregunto: ¿Qué tiene mi hija en su pierna izquierda”. Tú sabes que he prometido su mano para quien acierte, pero si fallas lo pagarás con tu vida. Si señor rey, respondió el tonto. Entonces habla…
Bueno señor rey, lo que su hija tiene en la pierna izquierda, es un lunar. Entonces el tonto empezó a describir todas las características en detalle del lunar de la princesa.
El rey no podía creer, que el tonto hubiera acertado con tanta exactitud el secreto de su hija que tan cuidadosamente y durante tanto tiempo habían guardado. El rey no quería que su hija se casara con el tonto. Pero, como era palabra de rey, tenía que cumplir lo prometido. Así que se iniciaron los preparativos para la gran boda de la hija del rey con el tonto. Días después de casaron, vivieron felices y tuvieron muchos hijos. Colorin, colorado este cuento ha terminado.
MEJORAL PARA LEER
Esta es la historia de un niño que vivía en Los Horcones, un cantón muy bonito, ubicado en la parte alta de uno de los cerros en el occidente del país. Vivía en el campo junto con sus padres: su mamá y su papá. Su mamá se llamaba Angela y su papá se llamaba Aquilino. El niño se llamaba Gil y de cariño le decían Gilito. Una vez un familiar, pariente no muy lejano de él, lo invitó a que fueran al pueblo. El pueblo más cercano que había era Texistepeque, pero para hacerlo más fácil de pronunciar solo le decían Texis. Lo invitó para que le ayudara con unos comprados que tenía que hacer en el pueblo y con las bestias de carga para transportar los comprados.
Por la mañana muy temprano el niño se preparó para estar listo para el viaje, a la hora que pasaran a recogerlo para irse a Texis, como le decían al pueblo. Cuando llegó su tío. El tío Pedro, se fueron juntos, iban a caballo caminando por las veredas y caminos cantonales.
Cuando llegaron al pueblo, lo primero que vio en la pared de una de las casas, que por cierto pertenecía a un señor que le decían don Choto, era un gran rótulo grande con fondo amarillo y letras negras. El niño nunca había visto algo semejante, por lo que le llamó poderosamente la atención. Al acercarse vio que el rótulo tenía letras, y entonces el niño dijo para sí mismo, ayyyy, cómo me gustaría poder leer para saber lo que allí dice.
Se fueron caminando en la siguiente esquina que hacía calle con otra que daba al centro del pueblo, había otro rótulo, caminaron un poco más y el niño se dio cuenta que en cada esquina había uno de esos rótulos. En el niño quedó fija la imagen de estos objetos cuadrados con fondo amarillo y letras negras. El niño pensó para si mismo: Qué galán los que pueden leer, y yo no puedo. Qué bonito será para la gente saber lo que dicen esos rótulos. Ese era el lamento de Gilito en cada esquina que encontraba uno de esos cuadrados amarillo con negro.
Su tío Pedro, aunque era un hombre muy bueno, y de buen corazón, muchas veces no era tan amable con las personas, y menos cuando le hacían pregunta que no le gustaban mucho. El tío refunfuñaba, y para no escuchar eso, Gilito, mejor ni le preguntaba.
Mientras tanto llegó el tiempo de ir a la escuela. Gilito que era un niño muy inteligente, sus padres lo sabían, por eso lo pusieron a estudiar en la escuelita del cantón. Gilito estaba feliz porque por fin iba a aprender a leer y así podía saber lo que decía su tan impresionante rótulo. Gilito estudió con mucha dedicación con uno de esos métodos que le dicen método sonoro. Eso decía Gilito.
Seis meses después, llegó el día en que por fin su tío, nuevamente lo invitó para que le ayudara con los comprados. Para entonces; Gilito ya podía leer aunque fuera lento y pausado. El niño estaba feliz, por fin sabría lo que el rótulo anunciaba. Por la mañana se preparó temprano, se despidió de sus papás y esperó ansiosamente a su tío. Desde que lo divisó se puso en pie y fue a su encuentro para no demorarse y salir rápidamente.
Por el camino, Gilito solo iba pensando en que ahora sabría lo que decía el rótulo. Su tío le hablaba, y le mostraba cosas que aparecían en el camino, pero Gilito no podía prestar atención a nada, todos sus pensamientos giraban alrededor de la figura amarilla con negro. Poco a poco fueron avanzando y por fin llegaron a la esquina de la casa que decían era de don Choto, El niño se detuvo y observó con atención, poco a poco las letras tomaron forma en su cabecita y por fin logró descubrir el mensaje, el rótulo anunciaba las pastillas de MEJORAL. Gilito estaba feliz, por fin había logrado saber por sí mismo el significado, al leer lo que estaba viendo.
Moraleja: El esfuerzo para alcanzar nuestras metas y aspiraciones nos produce satisfacción, alegría y confianza en nosotros mismos.
Blanca Irma Rodríguez
Miércoles 17 de marzo de 2010.
EL CERRO DE IR Y NO VOLVER
Esta era una vez, un señor muy adinerado, con muchas propiedades, animales y mucha riqueza. El señor también tenía tres hijos, cuando los hijos crecieron, que se hicieron hombres, le dijeron al Señor: Papá denos la herencia que queremos ir a recorrer el mundo. El Señor les dijo: bueno está bien. Si eso es lo que quieren yo no los puedo detener. Al momento de despedirse, el padre a cada uno de sus hijos les dio a elegir entre; una carga de dinero o tres consejos.
Cuando llegó el primero hijo a despedirse de su padre, él le preguntó, antes de irte dime qué quieres, “una carga de dinero o tres consejos”. El hijo insensato respondió lleno de emoción -----quiero la carga de dinero--, bueno el dinero te daré.
Al poco rato llegó su segundo hijo. El padre le hizo la misma pregunta. Hijo que quieres que tu padre te de antes de salir, una carga de dinero o tres consejos. El segundo hijo, contento porque veía la posibilidad de poder tener dinero para gastarlo en su andanza le dijo: Padre quiero el dinero, me va a servir para el viaje. Bueno hijo, el dinero te daré.
Al poco rato llegó su tercer y último hijo. El padre igual que a sus hermanos anteriores le hizo la misma pregunta, y Tú hijo que quieres: una carga de dinero o prefieres tres consejos. El hijo guardó silencio un momento y después de pensar, … bueno el dinero al poco tiempo se me va a terminar y por si eso fuera poco, como voy a andar el mundo, los ladrones me pueden asaltar y robar en el camino, Así pensó su hijo menor y respondió, Padre, se que mis hermanos decidieron por el dinero, pero yo prefiero que me de los tres consejos.
Sabia decisión has hecho hijo mío, los tres consejos te daré:
1. No preguntes lo que no te importa
2. No rompas con la primera
3. No camines por veredas.
Después de esto, los tres hermanos salieron de su casa paterna para recorrer el mundo. Cada uno tomo su caballo y los dos mayores tomaron una bestia adicional para llevar el dinero que su padre les había entregado. Después de caminar durante un tiempo, llegaron a una planicie donde el camino se dividía en tres, y allí el mayor dijo a sus hermanos menores, aquí hay tres caminos, así que vamos a dividirnos y cada quien tome su camino, escojan ustedes por cual quieren ir. Así cada uno tomo su propio camino, que lo llevaría a su destino.
Continuaron caminando ahora solos en su propio camino… cruzaron valles, ríos, montañas, etc. Cada uno de los caminos tenía sus propias sorpresas, desafíos y peligros. El primero, después de haber fracasado en su encuentro con el rey, se encontró con un grupo de ladrones, quienes al darse cuenta que lo que llevaba en la bestia era dinero, lo atacaron y lo mataron robándole todo el dinero.
El tercero, o el niño como su padre lo llamaba, después de mucho caminar divisó un castillo donde vivía un rey. El niño caminó y se acercó con mucho cuidado. Al verlo el rey, se alegró, y lo mando a encontrar y a pasar adelante, ya en el castillo lo atendió muy bien y mando a los criados a que le dieran todo lo mejor del castillo, lo alojó en una buena habitación y compartía la mesa del rey en el comedor principal. El estaba confundido con tanta atención. Sin embargo no decía ni preguntaba nada.
En el castillo sucedían cosas extrañas. El rey tenía castigada a su esposa por motivos de infidelidad, por eso la había atado a una pata de la mesa del comedor y cuando él estaba almorzando le tiraba a ella comida (como si se tratara de un perro).
El niño vio esto, y aunque no le gustó lo que vio, recordó uno de los tres consejos de su padre, “no preguntar lo que no te importa”. De esta manera transcurrió la comida, el rey después de comer se quedó conversando y provocando de manera que el niño se diera cuenta de la condición de la mujer y preguntara por ella. Pero eso no sucedió.
El rey le había dicho a la reina, su esposa, que cuando llegara alguien y que viéndola no preguntara porqué se encontraba allí, hasta entonces la iba a perdonar y a recuperar su status de reina y esposa. De esa manera mucha llegaba al castillo invitada por el rey a comer. Siempre que sabían que un extranjero estaba en la ciudad el rey lo invitaba a comer. Pero, la gente siempre al ver a la mujer, preguntaban porqué ella estaba allí, a lo que el rey respondió que eso a él no le importaba, que ese era su problema. Esto era causa de tristeza por parte de la mujer, porque significaba la prolongación de su castigo.
Así fueron llegando uno a uno los tres hermanos. Llegó el primero y cometió la imprudencia de preguntar por la mujer. A los pocos días llegó el segundo hermano y después de ser invitado a comer le preguntó al rey por la mujer. Varios días después, llegó a la ciudad el niño. El rey cuando supo que había un extranjero en la ciudad lo mandó llamar, para invitarlo a almorzar. A su llegada el rey lo recibió muy amablemente, lo invitó a comer, y aunque vio la mujer no le preguntó por ella.
Al final de la comida cuando ya se estaba despidiendo, el rey le pregunto al niño porqué no había preguntado nada acerca de la mujer atada a la pata de la mesa. El niño recordando los consejos de su padre, respondió: “porque eso no me importa, si usted la tiene allí usted sabrá porqué, yo no tengo que saberlo”. El rey estaba contento, y la reina todavía más porque por fin había llegado alguien que con su silencio y su prudencia la había liberado de tan odioso castigo.
La reina, feliz y agradecida con él, lo mando a llamar y le invitaron a que se quedara a vivir con ellos, y poco tiempo después se caso con la hija del rey. Todos fueron muy felices, vivieron tranquilos, tuvieron muchos hijos, y después me vine yo.
LAS TRES TORONJAS DE ORO
Había una vez, un joven que quería ir a recorrer el mundo. Después de pensarlo por varios días, tomó la determinación de ir a probar suerte. A ver que le deparaba la vida. Así se lo comunicó a su padre, luego realizó todos los preparativos para un viaje largo, y al llegar el día que había definido para salir fue a despedirse de su familia. Toda la familia estaba triste por la desición del muchacho, pero eso no lo hizo cambiar de parecer.
El joven se fue a andar el mundo. Caminó y caminó… y de pronto vio un árbol de toronjas, -hermosas las toronjas-. Véeee, -dijo el muchacho- un árbol con tres toronjas, y que hermosas son. Me subiré al árbol y las cortaré. Dicho y hecho. El joven se subió al árbol y cortó las tres toronjas, las colocó en su cebadera y continuó su camino. Después de mucho caminar sintió hambre y sed, el sol estaba muy fuerte y el calor lo desesperaba. Entonces se recordó que llevaba las toronjas y pensó, “me voy a comer una toronja”, la sacó de la matata y la abrió. En el momento de abrirla, la toronja le habló y le pidió “agua” y se le esfumó entre las manos. El joven se quedó muy sorprendido por esto que había pasado, pero… continuó caminando.
Después de un tiempo, volvió a sentir sed, y una vez más pensó voy a comerme una toronja de las dos que me quedan. Metió la mano en la cebadera, sacó la toronja y la abrió, en el momento la toronja le pidió “agua”, le dijo. El joven no sabía que hacer, no entendía lo que estaba pasando. Pero… siguió su camino. Después de caminar otro buen tiempo, llegó a un pequeño río y entonces pensó, aquí voy a abrir la otra toronja. No pensándolo dos veces, sacó la toronja de su matata y se dispuso a abrirla, cuando la toronja nuevamente le dijo “agua”, entonces el joven impulsivamente la arrojo al agua, inmediatamente de la toronja surgió una preciosa doncella que se puso de pié delante del joven.
El muchacho estaba paralizado, no podía creer lo que veía. Luego de unos minutos se repuso de la tremenda sorpresa y continuaron juntos el viaje. Andando en el camino, encontraron un lugar bonito que les gustó para quedarse a vivir por lo menos por un tiempo. El joven preparó una choza, con dificultades consiguieron lo necesario y vivían allí muy tranquilos, pero cerca de allí vivía una mujer negra que de vez en cuando llegaba a visitarlos.
En una ocasión, que el joven se había ido a trabajar, llegó la negra a la casa y le dijo a la doncella que si le peinaba el cabello, ella no quería al inicio, pero después de mucha insistencia aceptó. La mujer (negra), empezó a peinarla y a sobarle la cabeza, de pronto, sacó un pequeño alfiles y se lo incrustó en la coronilla de la cabeza. En el instante la niña quedó convertida en una palomita. Como era paloma tuvo que volar e irse. En su lugar quedó la mujer negra.
Por la tarde cuando el jóven llegó y no encontro a su doncella se puso muy triste, de ver que solo estaba la negra. Pasaron los días y el joven cada vez estaba más triste. Por las tardes salía al patio para pasearse y para recostarse en su amaca. De repente puso atención que en un arbol de tamarindo que e staba enfrente de la casa, llegaba una palomita que insistentemente cantaba, el joven puso atención y esto se repetía todos los día a la misma hora, la palomita llegaba se posaba en la ramita del árbol y empezaba a cantar …” que hace el prince con la mora… Qué hace el prince con la mora”… Esto lo repetía la palomita muchas veces todos los días hasta que enuna ocasión le dice el joven “veces canta y veces llora”. Al oir esto la animalita volaba y desaparecía.
Un día de tantos, al joven se le ocurrió la idea de atrapar la paloma. Preparó una atarraya y cubrió la copa del árbol, dejando abierto el lado por donde ella llegaba. El se sentó a esperar escondido en medio de unas ramas. Al poco tiempo llegó la palomita y no vio la trampa que había en el árbol, y empezó a cantar. El jóven entonces tiró de la pita de la atarraya y cerró el agujero que a propósito había dejado. La palomita al sentirse atrapada intentó escapar pero no pudo. El joven subió al arbol y la atrapó, se la llevó para la casa y acostado en su amaca, empezó a acariciarle la cabecita, de pronto cuando la acariciaba, sintió que algo había en su cabecita, la revisó y luego vió que algo le brillaba, era la cebecita del alfiles que antes le habían incrustado.
El joven se lo sacó y en el momento recuperó su forma humana, como la doncella que antes era. Al instante el joven la reconoció, estaba muy felíz de tenerla de nuevo, ella le contó lo sucesido y como ella había tenido que irse porque la negra la había convertido en paloma para quedarse con él.
De allí en adelante fueron muy felices y a la negra la amarraron a la cola de un caballo y le abrieron la puerta para que se fuera lejos. Y de allí me vine yo.
lunes, 7 de junio de 2010
LA NIÑA QUE QUERIA IR A LA LUNA
(Cuento)
Esta era una vez, una niña que lo único que quería en su vida, era ir a
Laura, -- como se llamaba la niña -- había escuchado que en el norte estaba el Valle de la Luna, así que ella pensó que al ir a ese lugar, era como llegar a nuestro querido y único satélite,
Laura, había reunido un poco de dinero de las mesadas que sus padres le habían dado. De lo necesario para sus gastos, ella guardaba una parte. Poco a poco fue reuniendo hasta tener lo que ella consideró, que era suficiente para realizar el viaje.
Ambas niñas, se pusieron de acuerdo y salieron de casa. Tomaron un bus que las llevara al norte de Chile. En el camino iban muy contentas, entusiasmadas, iban cantando, contando chistes y pensando en lo divertido y entretenido que sería esta experiencia. Laura estaba feliz, por fin lograría su sueño de ir a la luna.
Después de un largo recorrido, de un día de camino, el bus se detuvo para que las pequeñas viajeras pudieran descender. El trayecto en bus había llegado a su final. Ahora empieza el recorrido a pié. Pero esto no asustaba a nuestras amiguitas, ni a Laura ni a Feñita, ellas eran buenas atletas, hacían mucho deporte en el Colegio.
Desde que bajaron, las niñas quedaron impresionadas al ver a su alrededor, habían millones de florcitas que juntas formaban una hermosa alfombra de colores que cubría toda la arena del desierto. Veían para todos lados y solo veían flores y más flores.
Por fin, una de ellas preguntó …¿Dónde está el desierto?. Mi madre dice que en el desierto solo hay arena, pero aquí sólo hay flores. Esto, hasta me recuerda el cuento de Alicia en el país de las Maravillas, ¿tú lo has escuchado Feñita…? Tus padres te lo han contado? A mi me lo contaron cuando era Chica, también lo escuchaba por la radio.
Yo no me recuerdo de ese cuento, dice Feñita, pero lo que mi mamá me ha contado es que en el desierto sucede algo que le dicen “El Desierto Florido”, es algo así, como que cada cuatro o cinco años, cuando el invierno es bueno y llueve en esta parte de la región, entonces el desierto florece, y es algo muy maravilloso, y es verdad, ahora lo puedo comprobar- ¡Qué maravilla! Esto es verdaderamente precioso.
Mira cuántas flores Feñita, hay muchas, de todas formas y colores. Ay, pero no conozco sus nombres, me gustaría saber como se llaman. ¿Tú sabes Feñita? Bueno, algunas solamente. A esta le dicen Pata de guanaco, hay azulillos, captus copros, huilli, corona del frayle, añañucas, diego de día, terciopelo. Pero, aquellas no las conozco, no se como se llaman. Laura, ésas son alcaparras, me gustan mucho. Estas son: diego de la noche, oreja de zorro, cebollines, lirios del campo, flor de la viuda y aquellas que están a tu izquierda se llaman, garra de león (única en Chile). Pero la favorita de mi madre es, diego de
Feñita, que bueno que aquí solo hay flores, no hay animales feroces que nos hagan daño. No en esta parte de Chile no existen los animales feroces, solo hay, culebritas, pero también hay guanacos y para la cordillera hay vicuñas, alpacas y llamas. Así; riendo, cantando y caminado iban las niñas internándose en el desierto.
Laura, y cuando nuestros padres se den cuenta que no estamos en casa seguramente se preocuparán. Por mí no hay problema, le dije a mi mamá que estaría contigo en tu casa. Y en cuanto lleguemos a la luna nos regresamos a casa para que no se preocupen.
Las niñas estaban felices corriendo en medio de tanta flor, caminaron y corrieron tanto, tanto que cuando se dieron cuenta estaban exhaustas de cansancio. Finalmente se sentaron en un lugar bonito que encontraron y hasta que se quedaron dormidas.
Mientras tanto, los padres de ambas niñas se habían dado cuenta de la ausencia de las chicas y habían emprendido su búsqueda. Preguntaron a sus otras amiguitas: a Ale, a Francisca, a Dani, a Karina, a Rodrigo, a Felipe, a Javier, etc. También preguntaron a sus vecinas: a Raquel, a Eugenia y María, finalmente, un señor de quien no conocemos su nombre, al escuchar la descripción de las niñas, les dijo que las había visto en la carretera abordar un bus para el norte.
Los padres de Laura, conociendo la creatividad de la niña, su valor y su convicción para lograr lo que se propone, pronto se imaginaron lo que estaba sucediendo. Dieron aviso a la policía del extravío de las niñas, dándoles una descripción completa de cada una de ellas. Por su parte, ellos también empezaron la búsqueda, tomaron el auto y se fueron en la misma dirección del bus que el señor les habían dicho.
Como iban en auto directo, el tiempo de recorrido fue menor, y llegaron al desierto por
Mientras tanto el sol se ocultaba, y la noche amenazaba con extender su amplio y oscuro manto. De repente se escuchó, un bostezo y un gemido, Luego, se escuchó una voz que decía: Laura, Laura, Laurita, despierta, despierta, ya es tarde, se hace de noche. Las niñas empezaron a llorar. Estaban solas en medio del desierto.
De repente, escucharon una voz que decía, hija, hija, hijita., Gracias al Señor que las encontramos. Padres e hijas, se unieron en un profundo y largo abrazo, les hicieron muchos cariños y les dieron muchos besos. Las niñas prometieron nunca más salir sin permiso de sus padres.
Fin.
LA MUJER QUE SE CONVIRTIÓ EN PRESIDENTA


